El monte no es solo un conjunto de árboles y arbustos; sino que es un sistema complejo donde existen infinidades de seres vivos que interactúan entre sí y con el medio físico con características determinadas.
Este sistema es producto del resultado de millones de años de evolución y de la adaptación de todas las especies en un sistema en el que todos se benefician, por ende se convierte en estable a lo largo del tiempo.
Los vegetales son denominados productores primarios (árboles, arbustos, hierbas, cañas, tunas, helechos, musgos, entre otros) ya que son las únicas especies capaces de aprovechar la energía para producir materia orgánica y sirven de sustento a las demás especies animales y vegetales que habitan en el monte. Estos productores primarios se distribuyen en el monte en los sitios en los que mejor adaptan sus necesidades. Por ejemplo los árboles y arbustos son especies que necesitan mayor requerimiento hídrico, por lo tanto se instalan dentro del agua o cerca de ella.
Por otro lado, las especies que están más adaptadas a la escasez de agua, se instalan en la parte exterior del monte (molle, espinillo).
La distribución de los productores primarios dentro del monte, no depende solo del agua, sino que existen más factores determinantes como la temperatura, la luminosidad, los tipos de suelos, los vientos, la humedad de la atmósfera.