La vegetación de ambientes acuáticos varía de acuerdo al medio acuático. Es posible distinguir un gradiente de humedad creciente desde la tierra firme hasta el agua libre, con vegetaciones características de cada uno de estos ambientes. Pueden diferenciarse dos grandes tipos de vegetación: hidrófita y helófita.
La vegetación hidrófita comprende a la vegetación acuática propiamente dicha, conformada por vegetales cuyos órganos de supervivencia permanecen siempre bajo agua. Incluye a la vegetación sumergida, dentro de la cual se encuentran plantas arraigadas y plantas libres. También la vegetación flotante, en la que se distinguen a su vez plantas flotantes arraigadas, con tallos flotantes, con hojas flotantes y plantas flotantes libres que se clasifican en función del órgano que permite la flotación: con “tallos” flotantes, con láminas foliares flotantes o con pecíolo flotante.
La vegetación hidrófita a su vez se diferencia según el tipo de aguas en las que se desarrolla: cursos más o menos rápidos (ríos, arroyos, cañadas, esteros), lagunas, lagos. (Jardín Botánico, p.43).
Según Jardín Botánico () la vegetación helófita está constituida por vegetales que poseen una parte aérea y otra acuática. Se distinguen la vegetación palustre o paludosa que son plantas que crecen en aguas poco profundas y vegetación uliginosa que son plantas que prosperan en suelos húmedos, en los que el nivel del agua coincida más o menos con la superficie. Las diferencias entre estos dos grupos de vegetales no son netas, confundiéndose especies de uno y otro.
En lugares húmedos, la mayoría de las veces en zonas de transición hacia los bañados o lagunas a pleno sol, se desarrollan los pajonales, constituyendo una asociación que merece destacarse por las áreas importantes que cubre. Es una comunidad de aspecto homogéneo, en la que gramíneas cespitosas de gran altura son el elemento preponderante. (Jardín Botánico, p.43)
